Debería gustarme el jazz. Debería gustarme el jazz de esa Habana que dicen que se extinguió. La Habana cuestabajo de Rampa, hacia abajo, hacia lo oscuro de los clubs que se ocultan bajo el nivel de la calle. Arsenio Cué con sus gafas de pasta en su descapotable del 58. Debería gustarme el jazz.


Debería gustarme el jazz. Un hombre negro abre unas puertas negras y lo que se ve más allá. Debería gustarme el jazz. Son luces rojas que no consiguen enrojecer más que el humo del tabaco. Sombras muy negras y muy rojas del underground habanero de Arsenio Cué. La Habana rojinegra de los calderos al fuego, los tridentes y las mujeres con risa chillona.

Debería gustarme el jazz. La Habana underground que mira hacia abajo, cuestabajo, hasta morir en el mar negro, muy negro, de una Estambul bocabajo, del mapa de Estambul bocabajo, entre las decenas de gays que merodean en la negrura del malecón. Debería gustarme el jazz.

Debería gustarme el jazz. Codac hace fotos. Clic, clic. Pero ya no es una negra enorme la que canta entre el humo de los cigarros y la luz roja del escenario. Codac hace otra foto. Rojos y negros. Clic. Saldrá un tipo con los mofletes hinchados, un negro con los mofletes hinchados, los ojos saltones y una fregona en la cabeza.

Debería gustarme el jazz. La zorra (the foxy) y el cuervo (and the raven). Animales de la noche, animales con acento inglés. Retratos de yentelmen a caballo vestidos de rojo y negro junto a mulatas en minifalda con lentejuelas. Sonriendo, siempre sonriendo. Debería gustarme el jazz. Jua, jua, Yefri, mira que tiene grassia tú, siii, chico, siii, mira que desí que Lord Westinghouse estonnudó al olor del pe´fume de Miss Catherine Stewart, jua, jua, jua... (los dejo de oír)

Debería gustarme el jazz. El de la Habana bilingüe, cunilingüe. Daiquirís con acento en la i y Pina coladaus y Clooudias y Longailanaistis para bucear en lo negro y volver a descifrar los contornos. Debería gustarme el jazz. Ya conocidos de esa gringa mulata. Jazz el gustarme debería. A sólo unas sillas de distancia. El gustarme debería jazz. Esa mulata enorme. Debería jazz gustarme el. Que no se gira, unos ojos que no se giran DEBERÍA que se ríe GUSTARME y se lleva un vaso sensual EL a su enorme boca JAZZ.

Debería gustarme el jazz y pasar las noches de Filadelfia en el Bob and Barbaras sumergido en Pabst.

Debería gustarme el jazz e invocar al fantasma de Bustrofedon perdido entre laberintos de palabras macabras.

Debería gustarme el jazz y tener una novia que se llamara La Maga y vagar por La Habana con más razones que por París.

Mediodía. Una titánica mosca se detiene a unos centímetros de mi cara. Me asusto. Una mosca titánica con gigantescas alas y una trompa horrible. Con el insecto se hizo la noche. Retiro mi cabeza y enfoco la vista. Resulta que es un colibrí. La Habana cuestabajo donde una mosca se transforma en un colibrí. Debería gustarme el jazz.