
Sale por la tele con una gorra rosa ladeada y gafas de sol. Se monta en uno de sus Ferraris de colección. Tontea con París Hilton y ésta le acusa de ser un poco mariquita. Le gusta la ropa ajustada y colecciona Ferraris. Ropa y Ferraris. Juega al fútbol.
Por 96 millones de euros se traen al figurín. A las afueras del estadio se agolpan miles de seguidores que luego lo llenan para verle caminar y decir sus primeras palabras. Los reporteros les acercan las cámaras y aparece la carne de cañón. Llevan banderolas y bufandas, vociferan si se lo dicen e improvisan cánticos sin descanso.
Es la generación que viene, los hijos del fracaso escolar y de la Play, los hooligans con retraso del “España va bien”. Si les das un Cristiano Ronaldo se ponen tan contentos, así que acuden en masa para adorar al mayor de los triunfitos: el de la ropa ajustada y los Ferraris, el del éxito a golpe de talonario. Será rentable, insisten: la algazara simiesca y los eurillos para el sufrague ya los ponen ellos.
Y, claro, no se les ocurre pensar de dónde salen los cuartos. La carne de cañón ocupa su sitio, el de la multitud que vomita, mientras los señores del feudo les presentan las piezas de caza. Telemadrid retransmite el festejo, el Telediario de la 1 conecta en directo… deberían haber aprovechado para promocionar el Madrid olímpico, anunciar otra dádiva a las finanzas (de las que reactivan la economía, como se comprueba con el deseado fichaje) o, mejor, aprobar una reforma laboral de las flexibles, que ayer se celebraba el advenimiento del coleccionista de Ferraris. Compren su camiseta.
2 Comentarios a "Carne de cañón"
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Enhorabuena Fran por la nueva línea del blog.
Opinión pura y dura, en la que muchas veces nos vemos reflejados. Y el que no lo esté, que también replique por aquí. ¡Viva la libertad de expresión!
En este caso, totalmente de acuerdo.
Lamentable la imagen de la gente tirándose al campo, cual espontáneos al ruedo, simplemente para tocar al susodicho. La admiración mal entendida.
¿Qué ocurrirá cuando ya no valga?, ¿cuándo no meta una entre los tres palos?
La gente se quejará, pero seguirá llenando el campo y pagando su NÓMINA. Con mayúsculas, claro. En tiempo de crisis o en cualquier tiempo, pagar 96 millones por la joyita tiene tela, por no hablar del dinerito bien crudito que se va a meter en la buchaca.
Eso sí, nada que reprocharle. Seguramente, él sea el que menos culpa tenga de todo. A fin de cuentas, solo juega al fútbol.
cuando se eleva a la categoria de idolos, iconos, semideidades a personajes de lo mas prosaico vulgar e incluso cutre, no se está "democratizando" nada,(gran parte del trabajo de los medios trata este aspecto,y de eso va el famoseo) Ni respetando lo mas minimo la individualidad, lo peculiar el derecho a la diferenciacion, individualismo o las vidas cotidianas.
Muy al contrario con mensajes e imagenes supuestamente positivos(no se niega,se satura y se desplazan otras opciones) se eleva al nivel de superhumanos porque si a algunos, y claro la letra pequeña incomoda peroes que el resto van, vamos pasando a ser subhumanos.
Goebbels sabía mucho, pero no era fotogenico.
El mundo del espectaculo y de las vacaciones en masa para todos tiene un potencial destructivo directamente proporcional a su humanidad "buen rollito" e inconsciencia.
Un saludo, leeré mas tu blog