Viernes 11 de diciembre. Leo las “Cartas a la dirección” del Granma. Me sorprenden algunos párrafos:


 “El socialismo según la definición por sus clásicos es la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, pero un centro de servicio, una tienda, una cafetería no puede estar en manos del Estado […]. Sin duda esto evitaría tantas actitudes deshonestas, falsedades, corrupción, personas en la administración que se burlan y se enriquecen a costa del Estado y del pueblo […]. Considero que la calidad mejorará, porque aparecerá la competencia y la competitividad y el precio se regulará sólo, el control interno será verdadero porque el despilfarro y el desvío no tendrán cabida en estas formas de propiedades.” R. D. Macías Pérez

“… Es una prioridad de primer orden para nuestro país aplicar las leyes económicas que desaten las fuerzas productivas, eliminar de una vez por todas las fuentes de lucro ilícito, aplicar una política impositiva que en vez de frenar a las fuerzas productivas sirva de motor impulsor para los miles de trabajadores que deberán cambiar de puestos de trabajo porque no tienen contenido de trabajo hoy, eliminar prohibiciones absurdas que son fuente de corrupción e irritan a la población, eso sería lo de más provecho y lo más inteligente […] y cuando llegue el día en que un vendedor de maní gane menos que un investigador de las vacunas que nos enorgullecen a todos con los logros científicos alcanzados entonces sí estaremos en el camino correcto.” A. P. Rodríguez González.

“Escribo a raíz de leer la opinión de Palacios Álvarez titulada Sobre la gastronomía los cuentapropistas. En primer lugar para defender su propuesta de pasar al sector cooperativo la actividad gastronómica pequeña, y no sólo esa, sino toda aquella pequeña actividad económica como por ejemplo: zapatería, relojería, costura, talleres de bicicletas y autos, etc…” J. A Ochoa del Río.

Son cartas a la dirección que no las escribe nadie, que aparecen en el periódico como mandamientos del más allá. Algo se mueve en palacio, mientras otras cosas siguen igual:

“Soy una estudiante de IPVCE Lenin y escribo a esta importante sección pues creo que si todos ponemos de nuestra parte podemos mejorar nuestra sociedad y evitar que sigamos perdiendo valores tan importantes y necesarios. Quiero referirme específicamente a la caballerosidad, escondida ya no sé ni en qué lugar. No se imaginan la impotencia que siento cada vez que estoy en una guagua, de cualquier índole, ya sea una P o cualquier otra, y veo a todos los hombres sentados y ninguno tiene la bondad de cederte el asiento, ni siquiera de cargarte el bolso. De 100 hombres a veces uno te brinda el asiento.” L. Colina Fernández.