01 Febrero, 2010 23:12
Leo los diarios de dos de esos sabios cotidianos, dos de esos tipos de mesa camilla y pluma fácil. Victor Klemperer fue un profesor universitario que vivió en Dresde el ascenso del nazismo y la II Guerra Mundial. Era judío. Sus memorias se titulan “Quiero dar testimonio hasta el final”. Josep Pla fue un catalán de Palafrugell. Su dietario, claro, “El cuaderno gris”. Me cuesta pensar en una escritura más extraordinaria que la de éste último. Pensamientos a contracorriente:
Klemperer, 1933: “Ahora oímos hablar mucho de Palestina; a nosotros [a su mujer Eva y a él] no nos atrae. Quien va allí cambia el nacionalismo y la estrechez por el nacionalismo y la estrechez. Y es un país de inmigración para capitalistas”
Pla, 1918: “Tomás Gallart dice en el café:- Los banqueros son unos señores que os dejan el paraguas cuando hace sol. Cuando llueve, es un poco más difícil…-Coromina, que sigue con una creciente atención las noticias que traen los diarios sobre la revolución rusa y la abundante secreción de comentarios periodísticos que se hacen ahora sobre el socialismo, afirma que Gallart tiene razón, que el régimen capitalista es caótico, desordenado, irracional, caprichoso, dilapidador y tacaño al mismo tiempo y que toda persona que necesita de la banca para llevar a cabo cualquier iniciativa, por buena que sea, tendrá que pasar por un calvario siniestro.”
Klemperer, 1933: “Walter Jeslski se ha marchado a Palestina. Puede que allí le vaya todo viento en popa. Al fin y al cabo es una aventura bastante novelesca. Yo no puedo evitarlo, pero simpatizo con los árabes insurrectos de allá, a los que se les “compra” la tierra. La misma suerte que los indios de América”
Pla, 1918: “Esto que ha dicho Coromina –dice Gori, animándose súbitamente- es una verdad literal, axiomática, indiscutible. El régimen capitalista es un régimen desordenado, irracional, caótico. Irracional: esa es la palabra exacta. Es, además, un régimen de puro capricho y, por lo tanto, doloroso, cruel, triste. Si, si, tiene toda la razón. El régimen capitalista es todo esto que dice y aún cosas mucho más desagradables. Nos podríamos pasar toda la noche acumulando maldiciones. Pero, si me lo permite, le haría una pregunta. ¿Es que usted, de todo esto que acabamos de decir y de todo lo que aún podríamos añadirle, deduce la necesidad de sustituir este sistema por algún otro sistema elaborado apriorísticamente? Francamente, a veces me lo parece…”
Klemperer, 1933: “Gusti Wieghardt me ha contado hace poco que le han enviado un folleto publicitario para no sé qué artículos de electricidad. Metido en el texto publicitario había un artículo comunista. […] Pero, ¿de qué sirven estas picaduras de mosquito? De menos que nada. Porque toda Alemania prefiere Hitler a los comunistas. Y yo no veo diferencias entre los dos movimientos; ambos son materialistas y llevan a la esclavitud.”
Pla, 1918: “-¿Se lo parece? ¡Válgame Dios! Discrepamos. […] Yo creo, al contrario, que estas invectivas, demuestran la absoluta necesidad de defenderlo y mantenerlo en todos los terrenos. […] Yo parto de la idea de que pasar de un régimen real, aunque irracional, a otro régimen cualquiera imaginado, no implica necesariamente pasar a un régimen mejor. Puede muy bien representar, a pesar de la perfección teórica del régimen propuesto, pasar a un estado infinitamente peor, más malo, más doloroso, de muchas menos posibilidades.
-Es usted un conservador recalcitrante –dice Cormina, nervioso y excitado- un hombre sin imaginación…
-Y usted es un niño en pañales… -dice Gori abocando dos botellines de caña a su café.”
2 Comentarios a "A contracorriente"
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De Klemperer leí la mitad de su libro "La lengua del Tercer Reich". Soberbio, duro, lúcido en detectar la inteligencia del Mal. Lo quiero seguir leyendo.
De Pla también tengo a medias "El cuaderno gris", del que también creo, como dices, que es uno de los libros del siglo XX escritos en la pell del brau. Pla es, sin más, la escritura. Muchas de sus páginas valen por decenas de libros de muchos otros.
Ninguno de los dos lo he terminado aún. Creo que esto quiere decir que son libros que deben leerse despacio, con los años, según se va creciendo, volviendo a ellos como quien vuelve a un parque hermoso del que no quiere abusar.
r.
Sobre Klemperer, hace unos años Pedro Lomba sacó aquí en El Varapalo este texto muy recomendable: Victor Klemperer: LTI. La lengua del Tercer Reich.