"En 1974 el sociólogo Stanley Milgram publicó su propia versión experimental de La naranja mecánica: los resultados de una perspicaz investigación sobre la sumisión a la autoridad. Milgram contrató a un actor de cierto talento para hacerse pasar por un voluntario durante un supuesto estudio relacionado con el dolor y el aprendizaje. Para ello, el intérprete permanecía atado con correas a una especie de silla eléctrica mientras los auténticos voluntarios que se presentaban para completar la experiencia debían administrarle falsas descargas de creciente intensidad, comenzando en 15 voltios y llegando hasta 450, cada vez que la víctima no fuese capaz de recordar la respuesta correcta a una pregunta.

 


 

 

Al principio, el amarrado figurante fingiría recibir su castigo con cierta indiferencia; sin embargo, a partir de 75 voltios, el hombre comenzaría a soltar lamentos de dolor tras cada descarga. Alcanzados los 120 voltios debía gritar y quejarse explícitamente por el dolor infligido. A los 150 suplicaría abandonar el experimento, por encima de este voltaje sus exclamaciones y protestas se harían más desesperados y, por fin, a 285 voltios respondería con un alarido agonizante. En cada circunstancia, y en respuesta a las vacilaciones de sus torturadores voluntarios, el experimentador los animaría a seguir adelante, insistiendo en que la víctima no corría ningún riesgo y, además, se habían comprometido a llegar hasta el final. A pesar de la etiqueta que calificaba el máximo nivel de electroshock como muy peligroso, 26 de los 40 sujetos que aceptaron participar en el experimento continuaron administrando descargas hasta alcanzar los 450 voltios. La autoridad, con la práctica, hasta parece auténtica." (Germán Sierra: Intente usar otras palabras. Barcelona: Mondadori, 2009, p 17)

http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Milgram