"La top-model británica Naomi Campbell duerme en una habitación en casa de Nelson Mandela tras asistir a una fiesta en la que ha conocido a Charles Taylor, presidente de Liberia. Llaman a la puerta, Campbell la abre y encuentra a dos hombres; 'un regalo para usted', le dicen, y le entregan una bolsita de tela. Ella vuelve a acostarse y abre la bolsa por la mañana. En el interior halla, para su sorpresa, 'unas pocas piedras, muy pequeñas, con aspecto sucio'. [...]
>Ver texto completoThe wire: Taylor-Campbell-Farrow-Mandela-Ratcliffe. (Público 6/8/10)
El tipo que tengo sentado enfrente habla de “artistes”, dice “literature”. Son las únicas palabras que alcanza a distinguir mi precario francés. Suele venir cada mañana al café. Durante tres horas toma nota de unos libros que consulta con aire profesional. Me desconcentra que hable por teléfono, no me deja pasar de esta última frase: “acabar con los Octavio Paz de turno”. Ahora dice “article”. Miro al otro integrante de este café de Jourdain. Él sí trae un ordenador. No aparta los ojos de la pantalla. Con las palmas de las manos se estira las mejillas hacia atrás. A veces sonríe o lanza alguna interjección, son los ecos de su pelea con las palabras.
>Ver texto completoEl arrepentimiento me trajo a París. Era feliz y leía a la orilla del Sena, en ese punto donde el río vuelve a confluir entre la Ile de la Cité y la Ile de Sant Louis. Frente a mi transcurrían sus aguas y poco más allá se alzaba Notre Dame. Dichosamente entregado a la tarde primaveral, me sentía envidiado por los turistas que se acercaban desde la cubierta de los bateaux. Poco antes la conversación telefónica se había zanjado con la promesa de una llamada que nos citaría para el día siguiente. En algún momento, antes de que se ocultara el sol, cerré las páginas del libro y deambulé por las estrechas calles del barrio latino. Entonces observé, con ánimo antropológico, los modos en que caminan y cruzan las piernas las mujeres de París.
Stendhal en Rojo y negro, año 1830:
“El señor Valenod era lo que se llama a cien leguas de París un faraud (jactancioso). Reinaba, por decirlo así, en Verrieres a las órdenes del señor de Renal; pero era mucho más activo que éste. No avergonzándose de nada, se mezclaba en todo, iba y venía sin cesar, escribía, hablaba, olvidaba las humillaciones, y como no tenía ninguna pretensión personal [comentario irónico], había terminado por competir en influencia con su jefe ante el poder eclesiástico. El señor Valenod había dicho de alguna manera a los tenderos de la comarca: ‘Dadme a los dos más tontos’; a la gente de leyes: ‘Indicadme a los dos más ignorantes’; a los médicos: ‘Designad a los dos más charlatanes’. Una vez que tuvo reunidos a los dos más desvergonzados de todos los oficios, les dijo: ‘reinemos juntos’”.
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Luces y sombras en el centro histórico de La Habana
Viene hacia nosotros con el brazo apuntando al cielo y una sonrisa en la cara. Nos ha visto con la cámara y sabe que esta puede ser una buena oportunidad para ganarse unos pesitos:
-¿Quieren ver cómo vive un cubano?
Nueva York en el periodo de entreguerras: arquitectura e ideología en la era del maquinismo

De nuevo el aeropuerto. Filas intensamente vigiladas, empleados con mala cara, quítese los zapatos, deje su laptop en una caja aparte, sáquese el jersey, vuelva a pasar por el escaner, qué lleva aquí, abra las piernas. Overbooking, nos dicen luego.
>Ver texto completoP: En sus dos últimas novelas, Adiós Hemingway y La neblina del ayer, trata temas relacionados con el periodo inmediatamente anterior a la Revolución Cubana, ¿Cuál es la razón de este interés por la década de los cincuenta?
R: Si, mira, la década del cincuenta es una década muy peculiar porque fue un momento de gran esplendor de la ciudad, la cultura, la vida nocturna y la misma economía cubana. Y fue también una época de gran represión, un momento en que las tensiones políticas llegaron al extremo en que se gestó y se llevó a cabo un proceso revolucionario que triunfó en el año 1959...
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Entrevista publicada en Quimera, 308-9 (jul ago 2009), 18-23.
Pedro Juan Gutiérrez, "Pedro Juan abandona Centro Habana"
En la calle San Lázaro, paralela al malecón, se abre una puerta y de la oscuridad interior aparece Pedro Juan. Dentro de la casa del escritor se agolpan las cajas: el alma de Centro Habana abandona a los suyos, algo que el propio autor anuncia como el inicio de un giro en su narrativa.
- Su proyecto de literatura con fuertes componente autobiográficos recuerda al de Reinaldo Arenas, ¿Cuál es la importancia de Arenas en su literatura?
P.J: En primer lugar, yo no tengo influencia alguna... más AQUÍ
Entrevista publicada en Quimera, 276 (nov 2006), 54-58.
Otro diario. El de Gombrowicz en Argentina. Witold Gombrowicz fue un escritor polaco a quien en el verano de 1939 el destino, o la recién inaugurada naviera Chorbry, le regaló un pasaje promocional a Suramérica. Mientras el transatlántico arribaba por primera vez al puerto de Buenos Aires la Luftwaffe, con el apoyo del 3º, el 4º y el 10º ejército alemán avanzaba hacia Varsovia. Gombrowicz abandonó el barco: se quedó en Buenos Aires y permaneció allí más de veinte años. El Chorbry, sin embargo, regresó a Europa, participó en la campaña de Noruega y fue hundido por la Luftwaffe el 16 de mayo de 1940.
>Ver texto completoSimon Johnson es profesor de la Escuela de negocios del Instituto Tecnológico de Massachussets (el exclusivo, afamado y prestigioso MIT, a unos pasos de Harvard). Durante 2007 y 2008 fue jefe de economía del Fondo Monetario Internacional. Johnson ha publicado en The Atlantic Wire una de las intervenciones más agudas y de mayor carga de profundidad en el debate sobre la crisis económica. A continuación se ofrece un resumen traducido y comentado de su artículo, The quiet coup (“El golpe tranquilo” o “silencioso”, incluso podría traducirse por “sibilino”).

Leo los diarios de dos de esos sabios cotidianos, dos de esos tipos de mesa camilla y pluma fácil. Victor Klemperer fue un profesor universitario que vivió en Dresde el ascenso del nazismo y la II Guerra Mundial. Era judío. Sus memorias se titulan “Quiero dar testimonio hasta el final”. Josep Pla fue un catalán de Palafrugell. Su dietario, claro, “El cuaderno gris”. Me cuesta pensar en una escritura más extraordinaria que la de éste último. Pensamientos a contracorriente:
>Ver texto completo"En 1974 el sociólogo Stanley Milgram publicó su propia versión experimental de La naranja mecánica: los resultados de una perspicaz investigación sobre la sumisión a la autoridad. Milgram contrató a un actor de cierto talento para hacerse pasar por un voluntario durante un supuesto estudio relacionado con el dolor y el aprendizaje. Para ello, el intérprete permanecía atado con correas a una especie de silla eléctrica mientras los auténticos voluntarios que se presentaban para completar la experiencia debían administrarle falsas descargas de creciente intensidad, comenzando en 15 voltios y llegando hasta 450, cada vez que la víctima no fuese capaz de recordar la respuesta correcta a una pregunta.
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Las imágenes de Haití han vuelto a recaer en esa lógica informativa hollywoodiense tan ejercitada desde la entrada en escena de las cintas de Bin Laden. Los noticiarios de todo el mundo logran reproducir imágenes ya vistas en las películas de los grandes estudios; las que se recrean en los psicópatas megalómanos, las de desastres naturales y estados de sitio. Hoy llegan al infierno antillano 10.000 marines para que el guión siga por los cauces esperados.

Viernes 11 de diciembre. Leo las “Cartas a la dirección” del Granma. Me sorprenden algunos párrafos:
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Consuela saber que la lotería de Navidad sólo les toca a los pobres; a la señora sin dientes que ahora se pondrá las muelas de oro, a la madre de barrio con toda la parentela en paro, a los que limpian culos de ancianos en negro.
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